En Chile, al iniciar una actividad económica o comenzar a emitir documentos tributarios, es frecuente que surjan dudas sobre cómo funciona el SII y qué implica cada tipo de registro. Muchas personas realizan este proceso sin una guía clara, lo que puede llevar a confusiones al momento de formalizar ingresos o declarar su actividad correctamente ante la autoridad tributaria.
La primera y segunda categoría en el SII corresponde a una forma de organización que utiliza el sistema tributario para identificar el tipo de ingresos que recibe una persona o empresa. Esta clasificación está vinculada directamente a la actividad económica que se realiza y a la manera en que se generan los ingresos dentro del sistema en Chile.
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¿Qué significa la primera y segunda categoría en el SII?
Este es el bloque donde se establece el marco conceptual central. Aquí debemos explicar de forma directa cómo el Servicio de Impuestos Internos clasifica a los contribuyentes según el origen de sus ingresos, diferenciando entre rentas provenientes del capital y aquellas provenientes del trabajo personal. Esta distinción es la base para entender toda la estructura tributaria posterior y evita errores al momento de declarar o iniciar actividades.
En términos prácticos, esta clasificación no depende del tipo de persona, sino del tipo de ingreso que se genera. En la primera y segunda categoría en el SII, lo relevante es identificar si la renta proviene de una actividad empresarial, comercial o de inversión, o si se origina principalmente en el esfuerzo personal del contribuyente. Esta diferencia define cómo se tributa y qué obligaciones se deben cumplir frente al SII.
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¿Qué es un contribuyente de primera categoría?
Un contribuyente de primera categoría es aquella persona natural o jurídica que obtiene ingresos principalmente a partir de actividades empresariales, comerciales, industriales o del uso de capital. En este tipo de contribuyentes, las rentas no dependen del trabajo personal directo, sino de una actividad económica organizada que genera ingresos de forma continua y estructurada.
Dentro de la primera y segunda categoría en el SII, este tipo de contribuyentes se caracteriza por operar negocios formales, donde existe una estructura detrás de la generación de ingresos. Esto incluye empresas, comercios, industrias o actividades similares, en las que se utilizan recursos, capital o infraestructura para producir rentas de manera constante y regulada por el sistema tributario chileno.
¿Quiénes pertenecen a la primera categoría?
La primera categoría agrupa a contribuyentes que generan ingresos a partir de actividades económicas organizadas, donde existe una explotación de capital, bienes o servicios como fuente principal de renta. No se trata únicamente de grandes empresas, sino también de negocios más pequeños que operan de forma formal y continua dentro del sistema tributario chileno.
Este tipo de contribuyentes se distingue por desarrollar actividades que van más allá del trabajo personal directo, ya que requieren una estructura operativa para funcionar. En la práctica, esto incluye desde comercios establecidos hasta empresas de servicios, industrias o emprendimientos que manejan ventas, inventario o infraestructura para generar ingresos de manera constante.
En la primera y segunda categoría en el SII, este grupo representa a quienes organizan recursos para producir rentas de forma sistemática, diferenciándose claramente de quienes dependen únicamente de su trabajo individual para generar ingresos.
Ejemplos de actividades de primera categoría
Para entender mejor este tipo de contribuyentes, es útil observar ejemplos concretos de actividades que forman parte de la primera categoría. En este grupo se encuentran negocios dedicados al comercio, la venta de productos, la prestación de servicios organizados, así como actividades industriales, de transporte o construcción. La característica común es que existe una estructura económica que genera ingresos de forma continua.
En la primera y segunda categoría en el SII, estos ejemplos ayudan a diferenciar claramente cuándo una actividad deja de depender exclusivamente del trabajo personal y pasa a estar vinculada a la operación de un negocio. Esto incluye tiendas físicas o digitales, empresas de servicios, restaurantes o cualquier actividad donde exista gestión de capital, inventario o infraestructura para generar rentas.
¿Qué documentos puede emitir un contribuyente de primera categoría?
Los contribuyentes que pertenecen a la primera y segunda categoría en el SII pueden emitir distintos documentos tributarios según la naturaleza de su actividad económica y su nivel de formalización ante el Servicio de Impuestos Internos. En este caso, la primera categoría está asociada a actividades empresariales o comerciales, por lo que la emisión de documentos cumple un rol clave en el respaldo de operaciones y cumplimiento tributario. Estos documentos permiten registrar ventas, servicios prestados y movimientos comerciales de forma válida ante la autoridad fiscal.
Dentro de esta clasificación del SII, los documentos más habituales incluyen facturas electrónicas, boletas de ventas y servicios, notas de crédito, notas de débito y guías de despacho. Cada uno cumple una función específica dentro del ciclo comercial, ya sea para respaldar una venta, corregir una operación o acompañar el traslado de mercadería. La correcta emisión de estos documentos no solo es una obligación tributaria, sino también una práctica que garantiza orden contable y trazabilidad de ingresos.
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¿Qué es un contribuyente de segunda categoría?
El contribuyente de segunda categoría en el sistema tributario chileno corresponde principalmente a personas que generan ingresos a partir de su trabajo personal, ya sea como trabajadores dependientes o como profesionales independientes. Dentro de la primera y segunda categoría en el SII, esta categoría se caracteriza por depender directamente del esfuerzo individual para generar renta, sin una estructura empresarial compleja detrás de la actividad económica. Esto incluye sueldos, honorarios y otras remuneraciones asociadas al trabajo.
En el contexto del SII, esta categoría es fundamental porque agrupa a la mayor parte de los trabajadores del país. A diferencia de la primera categoría, aquí el ingreso no proviene del capital o la explotación de un negocio, sino de la prestación de servicios personales. Por ello, la forma de tributación y los documentos utilizados también son distintos, lo que hace esencial identificar correctamente la naturaleza del ingreso desde el inicio.
Trabajadores dependientes de segunda categoría
Los trabajadores dependientes dentro de la primera y segunda categoría en el SII corresponden a personas que reciben ingresos mediante una relación laboral formal con un empleador, es decir, mediante contrato de trabajo. En este caso, el ingreso se genera a través de un sueldo, salario, gratificaciones u otros beneficios laborales, los cuales están sujetos a las normas tributarias correspondientes. Esta relación implica que el empleador actúa como agente retenedor de impuestos, facilitando el cumplimiento tributario del trabajador.
En este tipo de contribuyentes, la responsabilidad de la declaración y retención de impuestos está en gran parte centralizada en el empleador, lo que simplifica el proceso para el trabajador dependiente. Sin embargo, sigue siendo importante entender cómo se clasifica este tipo de ingreso dentro del sistema del SII, ya que forma parte de la estructura general de rentas y determina cómo se integran estos ingresos en la declaración anual correspondiente.
Profesionales y trabajadores independientes de segunda categoría
Los profesionales y trabajadores independientes son personas que generan ingresos directamente por su propio trabajo, sin tener contrato laboral con un empleador. Es decir, prestan servicios de forma autónoma y cobran por cada servicio realizado, generalmente mediante boletas de honorarios.
Este tipo de contribuyentes se caracteriza por lo siguiente:
- Trabajan de manera independiente, sin relación de subordinación.
- Emiten boletas de honorarios por sus servicios.
- Sus ingresos dependen de su actividad profesional o técnica.
- No tienen una estructura empresarial como una empresa formal.
- Pueden ejercer actividades como asesorías, consultorías, diseño, salud o educación.
En estos casos, el impuesto se calcula sobre los honorarios percibidos y puede incluir retenciones automáticas según la normativa vigente del SII. También es importante considerar que deben declarar ingresos de manera anual, integrando sus boletas al proceso de renta correspondiente.
Este grupo forma parte de la primera y segunda categoría en el SII, específicamente dentro de la clasificación asociada a ingresos por trabajo personal independiente.
¿Qué documentos emite un trabajador independiente?
Un trabajador independiente emite documentos tributarios que permiten respaldar los ingresos obtenidos por la prestación de sus servicios. Estos documentos son necesarios para declarar correctamente ante el SII y dejar registro formal de cada operación realizada.
En términos prácticos, los documentos más utilizados son:
- Boleta de honorarios electrónica (principal documento).
- Registro de retenciones aplicadas por el receptor del servicio.
- Declaración de ingresos en el proceso anual de renta.
- Comprobantes asociados a pagos recibidos por servicios profesionales.
Estos documentos no solo sirven como respaldo tributario, sino que también permiten mantener un control ordenado de los ingresos durante el año, facilitando la declaración de impuestos y evitando inconsistencias ante el SII.
Este tipo de documentación corresponde a contribuyentes dentro de la primera y segunda categoría en el SII, específicamente en la clasificación de ingresos por trabajo independiente.
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Diferencias entre primera y segunda categoría en el SII
La diferencia entre ambas categorías dentro del sistema tributario chileno radica principalmente en el origen de los ingresos y en la forma en que estos son generados. En la primera y segunda categoría en el SII, la primera se asocia a actividades empresariales o comerciales donde existe una estructura organizada para producir rentas, mientras que la segunda está vinculada directamente al trabajo personal del contribuyente, ya sea como trabajador dependiente o profesional independiente.
Esta distinción es fundamental porque determina no solo el tipo de actividad económica, sino también la forma en que se declaran los ingresos y los documentos tributarios que se utilizan. Mientras en la primera categoría se requiere una mayor formalidad operativa, en la segunda categoría el ingreso depende principalmente del esfuerzo individual y suele estar sujeto a retenciones automáticas o declaraciones anuales simplificadas.
| Aspecto | Primera categoría | Segunda categoría |
|---|---|---|
| Origen del ingreso | Capital, empresa o actividad comercial | Trabajo personal |
| Tipo de contribuyente | Empresas o negocios organizados | Trabajadores y profesionales |
| Ejemplo de ingresos | Ventas, servicios empresariales | Sueldos, honorarios |
| Documentos | Facturas, boletas de venta y servicios | Boletas de honorarios |
| Estructura | Formal y operativa | Individual o dependiente |
| Retención de impuestos | Depende del régimen | Generalmente automática |
La principal diferencia práctica es que la primera categoría está orientada a actividades económicas con estructura empresarial, mientras que la segunda categoría se basa en la prestación de servicios personales o laborales. Esto implica que cada una tiene obligaciones tributarias distintas y niveles de formalización diferentes ante el SII.
En la primera y segunda categoría en el SII, esta comparación es clave para que el contribuyente pueda identificar correctamente su situación tributaria y evitar errores al momento de emitir documentos o declarar ingresos. Comprender esta diferencia también ayuda a determinar si se requiere iniciar actividades como empresa o si basta con operar como trabajador independiente.
Diferencia según el origen de los ingresos
La diferencia principal entre ambas categorías dentro de la primera y segunda categoría en el SII está en el origen de los ingresos que percibe cada contribuyente. En el caso de la primera categoría, las rentas provienen principalmente del capital, la organización empresarial o la explotación de actividades comerciales, donde existe una estructura que genera ingresos de forma continua y sistemática. Este tipo de ingresos no depende directamente del trabajo personal del contribuyente.
En cambio, en la segunda categoría los ingresos se originan principalmente del trabajo personal, ya sea en forma de sueldos, honorarios o remuneraciones por servicios individuales. Aquí el elemento central es el esfuerzo del propio contribuyente, sin una estructura empresarial detrás. Esta distinción es la base fundamental para comprender cómo el SII clasifica las rentas y determina las obligaciones tributarias asociadas a cada caso.
Diferencia según la actividad desarrollada
La actividad desarrollada por cada contribuyente es un factor determinante dentro de la primera y segunda categoría en el SII, ya que permite diferenciar si los ingresos provienen de una estructura empresarial o del trabajo personal. En la primera categoría, las actividades suelen estar organizadas como negocios formales, donde existe una operación constante, procesos definidos y una gestión de recursos orientada a generar ingresos de manera sostenida.
Por otro lado, en la segunda categoría, la actividad está centrada en la prestación de servicios personales, donde el ingreso depende directamente del trabajo del contribuyente. Aunque dos personas puedan realizar actividades similares, su clasificación puede variar según cómo estructuren su operación económica. Por ejemplo, un diseñador independiente puede pertenecer a la segunda categoría, mientras que una agencia de diseño organizada como empresa corresponde a la primera.
Diferencia en los documentos tributarios
Los documentos tributarios también representan una diferencia importante dentro de la primera y segunda categoría en el SII, ya que reflejan la naturaleza de la actividad económica de cada contribuyente. En la primera categoría, se utilizan documentos como facturas electrónicas, boletas de ventas y servicios, notas de crédito y guías de despacho, los cuales están asociados a actividades empresariales y comerciales formalmente estructuradas.
En la segunda categoría, en cambio, el documento más representativo es la boleta de honorarios, utilizada por profesionales y trabajadores independientes para respaldar los servicios prestados. Esta diferencia documental no solo responde a una exigencia del SII, sino que también permite distinguir claramente el tipo de ingreso que genera cada contribuyente y su nivel de formalización tributaria.

¿Cómo saber si soy de primera o segunda categoría?
Identificar la categoría tributaria en el sistema del Servicio de Impuestos Internos es un proceso que depende principalmente del origen de los ingresos que genera cada contribuyente. En la práctica, no se trata de una elección arbitraria, sino de una clasificación que se determina según si la persona obtiene rentas por trabajo personal o por actividades empresariales o comerciales. En la primera y segunda categoría en el SII, este punto es clave para evitar errores al momento de emitir documentos o declarar ingresos.
Para saber a qué categoría perteneces, es necesario analizar cómo se generan tus ingresos en el día a día. Si trabajas de forma dependiente o prestas servicios profesionales de manera individual, es probable que pertenezcas a la segunda categoría. En cambio, si desarrollas una actividad económica organizada, con ventas, servicios o estructura comercial, podrías estar dentro de la primera categoría. Esta distinción es la base para una correcta clasificación tributaria ante el SII.
Checklist para identificar tu categoría
- ¿Recibes un sueldo mediante contrato de trabajo?
- ¿Emites boletas de honorarios por servicios profesionales?
- ¿Tienes un negocio, tienda o empresa formal?
- ¿Tus ingresos dependen principalmente de tu trabajo personal?
- ¿Utilizas capital, inventario o infraestructura para generar ingresos?
- ¿Vendes productos o servicios de forma organizada?
Si la mayoría de tus ingresos proviene de un trabajo personal, sin una estructura empresarial detrás, es probable que pertenezcas a la segunda categoría. En cambio, si tus ingresos provienen de una actividad comercial organizada, con operaciones constantes y uso de recursos o capital, lo más probable es que estés en la primera categoría.
Este análisis no reemplaza la clasificación oficial del SII, pero permite tener una guía clara para entender cómo se estructura tu situación tributaria. En la primera y segunda categoría en el SII, lo importante no es solo el tipo de actividad, sino la forma en que se generan los ingresos y cómo se declaran ante la autoridad tributaria.
Ejemplos para reconocer cada categoría
Para comprender mejor cómo se aplica la clasificación tributaria dentro de la primera y segunda categoría en el SII, es útil revisar casos concretos del día a día. Estos ejemplos permiten identificar de forma clara cuándo un contribuyente pertenece a cada categoría según el tipo de actividad que realiza y la forma en que obtiene sus ingresos.
En términos generales, la diferencia se observa en si la actividad depende de una estructura empresarial o del trabajo personal del contribuyente. A continuación, se presentan situaciones comunes que ayudan a identificar correctamente cada caso:
- Una persona contratada por una empresa: segunda categoría.
- Un diseñador independiente que emite honorarios: segunda categoría.
- Una tienda de ropa: primera categoría.
- Una empresa de transporte: primera categoría.
- Un empresario individual que vende productos: primera categoría.
- Un profesional que además tiene una empresa: puede recibir rentas de distinta naturaleza.
Estos ejemplos permiten visualizar de forma práctica cómo se aplica la clasificación del SII en distintos escenarios reales, lo que facilita evitar errores al momento de declarar ingresos o definir la actividad económica.
Ejemplo de una persona con ingresos de ambas categorías
Dentro de la primera y segunda categoría en el SII, es común encontrar casos en los que una misma persona obtiene ingresos de distintas fuentes, lo que implica pertenecer simultáneamente a ambas categorías. Esto ocurre cuando el contribuyente combina un trabajo dependiente con una actividad económica independiente o empresarial.
Por ejemplo, una persona puede trabajar con contrato en una empresa y recibir un sueldo mensual (segunda categoría), pero al mismo tiempo tener un pequeño negocio propio registrado con su RUT, donde vende productos o presta servicios de manera organizada (primera categoría). En este caso, ambos ingresos tienen un tratamiento tributario distinto y deben declararse de forma separada según corresponda.
Este tipo de situaciones es más común de lo que parece, especialmente en personas que buscan complementar ingresos a través de emprendimientos paralelos, lo que hace fundamental entender correctamente cómo funciona la clasificación del SII.

¿Se puede cambiar de segunda a primera categoría en el SII?
La clasificación tributaria dentro del SII no es una decisión libre que el contribuyente pueda modificar únicamente por preferencia personal, sino que depende directamente del tipo de actividad económica que realiza y de la forma en que genera sus ingresos. En la primera y segunda categoría en el SII, el cambio ocurre cuando existe una modificación real en la actividad, como pasar de un trabajo independiente a la creación de una actividad empresarial organizada.
Este cambio puede darse cuando el contribuyente comienza a vender productos, formaliza un negocio o incorpora una estructura comercial que genera ingresos de forma continua. En esos casos, el SII puede requerir la actualización de actividades económicas, ya que la naturaleza de las rentas ha cambiado y, por lo tanto, también su clasificación tributaria.
En este punto, es recomendable contar con una asesoría tributaria para evaluar correctamente el cambio de categoría y evitar errores en la declaración o en la actualización de actividades ante el SII.
¿Cuándo corresponde ampliar o modificar una actividad?
La ampliación o modificación de actividades ante el SII corresponde cuando un contribuyente comienza a realizar nuevas actividades económicas que no estaban registradas originalmente. Esto es común cuando un profesional independiente inicia un emprendimiento, incorpora venta de productos o desarrolla una actividad comercial adicional que genera ingresos distintos a su actividad principal.
En el contexto de la primera y segunda categoría en el SII, este proceso es necesario porque cada tipo de actividad tiene implicancias tributarias diferentes. Por ello, cuando cambian las fuentes de ingreso, es importante actualizar la información registrada para evitar inconsistencias en la declaración de impuestos y asegurar que las obligaciones tributarias se mantengan correctamente alineadas con la realidad económica del contribuyente.
¿Cómo se realiza la modificación ante el SII?
La modificación de actividades ante el SII se realiza a través del portal del Servicio de Impuestos Internos, donde el contribuyente puede actualizar su información tributaria, agregar nuevos giros o modificar los existentes. Este proceso es relativamente sencillo, pero requiere que la información ingresada refleje correctamente la actividad económica real que se está desarrollando.
Dentro de la primera y segunda categoría en el SII, este trámite es importante porque permite ajustar la clasificación tributaria cuando cambian las fuentes de ingresos. Una vez realizada la modificación, el sistema actualiza la información del contribuyente, lo que permite emitir los documentos tributarios correspondientes y cumplir adecuadamente con las obligaciones fiscales asociadas a la nueva actividad.

Errores frecuentes al diferenciar ambas categorías
Uno de los errores más comunes al momento de interpretar la primera y segunda categoría en el SII es asumir que toda persona natural pertenece automáticamente a la segunda categoría, lo cual no es correcto. La clasificación depende del tipo de ingreso y no del tipo de persona, por lo que un contribuyente puede perfectamente desarrollar actividades empresariales y pertenecer a la primera categoría.
Otro error frecuente es confundir la emisión de documentos tributarios con la categoría correspondiente. Por ejemplo, pensar que emitir boletas de honorarios define automáticamente la categoría sin considerar el origen real de los ingresos puede llevar a una clasificación incorrecta. En realidad, lo determinante es la naturaleza de la actividad económica y no solo el documento emitido.
También es habitual creer que la primera categoría implica necesariamente estar afecto a IVA, cuando en realidad son conceptos distintos dentro del sistema tributario. La clasificación de renta y la aplicación del IVA no siempre coinciden, por lo que es importante entender cada aspecto por separado para evitar errores en la gestión tributaria.
Finalmente, otro error común es elegir la categoría basándose únicamente en conveniencia o en el tipo de documento que se desea emitir, sin considerar si la actividad económica realmente corresponde a esa clasificación. En la práctica, el SII determina la categoría en función de la actividad registrada y la forma en que se generan los ingresos.
Estos errores pueden generar inconsistencias en la declaración de ingresos o en la clasificación tributaria ante el SII, por lo que es importante revisar correctamente cada caso antes de tomar decisiones. En situaciones más complejas o con múltiples fuentes de ingreso, contar con una asesoría contable para empresas puede ayudar a evitar errores y asegurar una correcta clasificación tributaria.

Preguntas frecuentes sobre primera y segunda categoría en el SII
Las dudas más comunes sobre la primera y segunda categoría en el SII están relacionadas principalmente con la forma en que se clasifican los ingresos y cómo esta clasificación impacta en las obligaciones tributarias de los contribuyentes. Muchas personas no tienen claro si pertenecen a una u otra categoría, especialmente cuando combinan actividades laborales con trabajos independientes o pequeños emprendimientos. Por ello, estas preguntas frecuentes ayudan a aclarar conceptos básicos y a evitar errores en la interpretación del sistema tributario chileno.
¿Cuál es la principal diferencia entre primera y segunda categoría?
La principal diferencia entre ambas categorías radica en el origen de los ingresos. En la primera categoría, las rentas provienen de actividades empresariales, comerciales o del uso de capital, mientras que en la segunda categoría los ingresos se originan principalmente del trabajo personal del contribuyente. Esta distinción es clave dentro de la primera y segunda categoría en el SII, ya que determina la forma en que se declaran los ingresos y los documentos tributarios que deben utilizarse en cada caso.
¿Una persona natural puede ser contribuyente de primera categoría?
Sí, una persona natural puede ser contribuyente de primera categoría si desarrolla una actividad económica organizada, como un negocio, comercio o empresa individual. En estos casos, lo importante no es el tipo de persona, sino la naturaleza de la actividad que genera los ingresos. Dentro de la primera y segunda categoría en el SII, esto es común cuando un emprendedor formaliza su actividad y comienza a operar como negocio registrado ante el Servicio de Impuestos Internos.
¿Los trabajadores independientes pertenecen a segunda categoría?
Los trabajadores independientes generalmente pertenecen a la segunda categoría, ya que sus ingresos provienen directamente de la prestación de servicios personales sin una estructura empresarial detrás. Esto incluye profesionales que emiten boletas de honorarios por sus servicios. En el marco de la primera y segunda categoría en el SII, esta clasificación es importante porque define las obligaciones tributarias asociadas al trabajo autónomo y la forma en que se declaran los ingresos.
¿Las boletas de honorarios corresponden a primera o segunda categoría?
Las boletas de honorarios corresponden a la segunda categoría, ya que están asociadas a ingresos generados por trabajo personal independiente. Este documento es utilizado por profesionales y trabajadores autónomos para respaldar los servicios prestados. Dentro de la primera y segunda categoría en el SII, este tipo de documento es clave para diferenciar claramente los ingresos personales de aquellos provenientes de actividades empresariales.
¿Puedo recibir un sueldo y tener un negocio al mismo tiempo?
Sí, es posible recibir un sueldo como trabajador dependiente y al mismo tiempo tener un negocio propio. En este caso, el contribuyente puede tener ingresos de ambas categorías, ya que el sueldo corresponde a la segunda categoría y el negocio puede estar clasificado en la primera categoría dependiendo de su estructura. En la primera y segunda categoría en el SII, esta situación es bastante común y requiere una correcta separación de los ingresos para cumplir adecuadamente con las obligaciones tributarias.
¿Cómo puedo revisar mi categoría tributaria en el SII?
La categoría tributaria se puede revisar directamente en el portal del Servicio de Impuestos Internos, accediendo con la clave tributaria del contribuyente. Allí es posible verificar las actividades económicas registradas y la forma en que han sido clasificadas. Dentro de la primera y segunda categoría en el SII, este paso es importante para asegurarse de que la información registrada coincide con la realidad económica del contribuyente y evitar errores en la declaración de impuestos.
Identifica correctamente el origen de tus ingresos
La clasificación correcta dentro del sistema tributario chileno depende directamente de comprender el origen de los ingresos que genera cada contribuyente. La primera categoría está asociada a actividades empresariales o comerciales, mientras que la segunda categoría se relaciona principalmente con el trabajo personal. En la primera y segunda categoría en el SII, entender esta diferencia es clave para evitar errores, cumplir correctamente con las obligaciones tributarias y mantener una situación fiscal ordenada ante el Servicio de Impuestos Internos.
